A los compañeros del tren especial que es nuestra vida

miércoles, 16 de agosto de 2017

Manantiales de Armonías: No me celes por favor!!!...

Manantiales de Armonías: No me celes por favor!!!...: Una de las fases más angustiantes para los seres humanos, sea quizás, la de los celos, bien porque se es celado, bien porque ...

No me celes por favor!!!...







Una de las fases más angustiantes para los seres humanos, sea quizás, la de los celos, bien porque se es celado, bien porque se sufren de ellos.

Hablo de sufrir, porque el que es celoso, sufre agonías terribles y se las hace sufrir también al objeto de sus celos. Y el celado se siente, la mayoría de las veces, como si estuviera atravesando un campo minado de huevos, sin atreverse a dar un paso, por temor a romper cualquiera de los huevos que tiene por miles, en ese camino de su vida que comparte con el celoso o los celosos. Pues a veces hay, para desgracias de más de uno, muchos más celosos que nos vigilan, que personas que nos aman en libertad.

Pero si a este panorama le añades las Redes Sociales, el objeto celado, se encuentra en un predicamento, pues cada conexión, cada wasap que reciba, cada correo o chat, será interceptado y a veces, incluso, contestado, como si de la persona se tratara. A alguien que conozco muy bien le pasó, y lo peor ha sido, descubrir con el tiempo, todo lo que su pareja hizo y no dejó de hacer, para lograr aislarla del mundo, pues sólo la quería para sí mismo, nunca para compartir el amor, que todos tenemos a raudales.

Es injusto que sintamos celos porque quieren a nuestros seres queridos, o que tratemos de poner celoso a tal o cual persona, para ver cómo reacciona. No somos personajes de novelas de Corin Tellado o de Delia Fiallo, autoras de los culebrones televisivos de los años 70 y 80... 

No, somos seres humanos, con respuestas sociales, educados, con conocimientos que superan a la generación anterior, con libre albedrío, con necesidad de interactuar y de intercambiar opiniones con los otros, sin que por eso se vaya a derramar la sangre o llegar al ostracismo de creer que si se comunica nos va a dejar de querer o amar.

¿ Por qué pensamos que alguien nos pertenece?. ¿Es que acaso la esclavitud no fue abolida en el siglo XIX?. ¿ No tememos derecho a tener amigos y amigas, compañeros y gente a la que en verdad estimamos, sin que deban celarnos e incluso armarnos verdaderos dramas emocionales?.

Cada vez son más comunes los procesos de comunicación entre la gente, incluso si se encuentran en puntos X distantes de la geografía mundial. Hoy las redes conectan a la gente, mucho mejor de lo que lo hicieron las cartas, los telegramas o las llamadas de larga distancia. Hoy las conexiones se hacen al microsegundo y es maravilloso.

Sin embargo, existen personas que celan cada instante de la vida que no están con nosotros, como si al hacerlo, le quitáramos un dulce que sólo les pertenece. Y no es así...

Aunque algunas personas a a veces me pidan que deje cierto ¨papel¨al margen, jajajaja, no puedo, jajajaj. Siempre soy madre y abuela y lo seré hasta el final de mis días. Pero siendo mujer, madre y abuela, puedo decirles que no hay problema mayor que el convivir con alguien que nos cela hasta del sol que nos roza, de la sonrisa compartida o de un secreto entre amigas, que sólo a ellas o a nosotras corresponde. Pero eso ocurre, mucho más de lo que podamos creer o entender.

Por ejemplo:

Un hijo se enamora de una chica, y es un buen hijo, que siempre está pendiente de su madre... Hasta aquí normal, ¿verdad?. Pero qué sucede cuando la pareja del chico lo aísla de su familia ( padres, hermanos, amigos) hasta el punto de sólo permitir que vayan a su hogar, los que ella ¨permite¨que vengan...

Y el chico por no pelear se ¨deja manipular¨... Digo bien: Manipular...

La manipulación viene porque la chica le hace ver que la familia de él no la acepta, que le hacen feos, que se siente desgraciada... y pare de contar. El joven, se deja porque al fin y al cabo esa es la mujer que él escogió... pero y la madre, los padres y los hermanos?. De repente se quedan huérfanos...

Aquí la familia debe unirse e hilar fino, tratar de ganarse a la chica y hacerle ver lo errada que ha estado. No es fácil, pero con amor, con paciencia y a base de muchas respiraciones, con el tiempo se logra. O por lo menos, así lo creo yo, jajajaja.

Y si quien te cela es el marido, que ve con recelo a cualquier persona de tu entorno, que llega a aislarte, pero existen otros a los que no puede aislar: los hijos... Pero el celoso compulsivo te cela hasta de los hijos, y cada vez que hay una caricia para uno, él se apodera de la escena tratando de establecer de forma muy clara que ¨primero fue Pascua  que Diciembre¨....

Quien vive en ese nivel de estrés no sabe qué hacer, convencido de que cualquier escaramuza será tomada como una ofensa, que cada sonrisa es un motivo de disgusto, al final, si la persona no reacciona a tiempo, se encontrará encerrada en la cárcel de amor que él le ha fabricado: Su cárcel de Oro...

He visto a personas tratar de hacerme sentir celos, sí como lo leen, ¿Imposible?... Pues no, lamentablemente. Yo no celo a nadie, para nada. Mucho menos a mis amigas, amigos, compañeros o hijos y nietos. Al contrario, me siento feliz cuando veo que los aman, que los quieren, que los admiran y respetan. Me siento como si yo fuera parte de sus logros, tan sólo por el hecho de haber estado ahí, cuando la idea surgió, cuando se logró una meta o simplemente porque mi amor, siempre, siempre los acompaña.

Por ello no entiendo los celos, ni qué se gana con ellos, mas que hacer a la persona desgraciada o quitarle las ganas de vivir en Libertad....

Amigos lectores, quizás haya personas que les digan que si un amor no es celado, no hay amor. Mentira!!!!. Cuando se ama de verdad, se quiere lo mejor del mundo para esa persona, sea quien sea. Se es feliz si la persona lo es, así como también podemos sentir parte de su dolor y los acompañamos en sus horas bajas, pero siempre desde el respeto, el amor incondicional y el sentimiento de que todos somos uno.

Por favor no celen, al contrario compartan las alegrías, todas las que puedan. Que para llorar y sufrir, ya la vida se encargará de servirles la taza que a cada uno le corresponda. No añadamos más angustia a la vida de nadie, no somo los indicados.

Si vivimos en el amor, en la alegría, en el compañerismo, en la amistad verdadera. No sólo seremos más felices nosotros mismos, sino sobre todo, aquellos a quienes profesamos amor.

Dios nos bendiga amigos lectores, que tengan un día realmente bendecido.

Mireya Pérez



martes, 15 de agosto de 2017

Manantiales de Armonías: Unos versos para tí... en la distancia...

Manantiales de Armonías: Unos versos para tí... en la distancia...: Escribir es algo maravilloso, si, como yo, encuentras solaz en compartir aquello que anida en tu alma, esa pléyade de sentimientos qu...

Unos versos para tí... en la distancia...


Escribir es algo maravilloso, si, como yo, encuentras solaz en compartir aquello que anida en tu alma, esa pléyade de sentimientos que te inundan, y que no tienen nada que ver con cosas de la edad, la soledad o el miedo. En realidad no siento ninguno de ellos, me siento tan bien en mi piel, a mi edad, en mis circunstancias emocionales, que quizás ahí radique el problema. 

Pero escribir y hacerlo dirigido a alguien a quien amamos o recordamos con profundo afecto, es algo que no tiene palabras para ser descrito, por eso Hoy, le escribo a alguien especial, a un ser humano, cuya existencia ha sido y es algo muy especial para mí, a pesar de la distancia, las circunstancias y nuestro propio destino.

Unos versos para tí

¿ Dónde estás amigo mío?...
¿ Dónde, que no sé de ti?...

Las palomas mensajeras,
en silencio permanecen,
y no atisbo ni siquiera,
a mirar entre el celaje:
tus pasos, tus manos,
tu espalda erguida al caminar,
tras la fuente aquella
que vislumbro a lo lejos
desde la atalaya de mis sentimientos

Si supieras lo que significa
el sólo saber que existes,
el sólo saber de tí,
aún cuando nuestros caminos,
quizás nunca se vuelvan a cruzar...

Era niña cuando
por primera vez te ví.
Tu sonrisa me deslumbró
y desarmó mis muros,
aún aquellos que ni siquiera
había construído...

Nuestros caminos tomaron rutas diferentes,
nuestras vidas dieron vueltas y vueltas...
Unas veces desde lejos,
otras, en la misma habitación...
Pero no me reconociste...
estabas inmerso en tus propios pensamientos,
mo me viste, no me miraste,
no sabías que era yo,
la joven mujer del ascensor,
y yo sonreí por dentro...

Algo despistado amigo mío...
o quizás, estabas metido en tu mundo,
un mundo del que yo no formaba parte,
del que era sólo una mera espectadora,
como si de un músico célebre se tratara,
pero eras mi músico,
mi otro yo, una parte de mí,
que siempre te ha acompañado,
en el silencio de las personas que aman,
sin haber sido descubiertas...

Ahora, no sé dónde estas...
¿Qué piensas?
¿Qué sueñas?
¿Qué te preocupa?
¿Quién comparte tu andar?
¿Eres feliz?
Espero que sí y mucho...

Yo lo he sido,
te puedo contar muchas cosas,
cosas que sólo a alguien especial
se pueden contar...

Te diría que tuve un sueño en mi piel
que acuné en mis brazos dos luceros
que he llorado, sí...
pero también he reído mucho,
que escribo, que sueño,
que pienso, que siento...

Pero eso tú lo sabes,
pues aún en la distancia,
tú estás ahí,
para dar aliento,
para ser amigo incondicional,
para ser lo que nadie podrá ser jamás.

Un te quiero, sin palabras...
un amor, sin reparos...
sólo tú y yo,
dos almas en una,
separadas sólo por el espacio infinito,
pero unidas siempre,
desde el principio,
de esta Humanidad...

Mireya Pérez

Dios nos bendiga éste y todos los días. Gracias infinitas por leer mis artículos.








jueves, 10 de agosto de 2017

Manantiales de Armonías: Cierra un ciclo... No tengas miedo... La Vida cont...

Manantiales de Armonías: Cierra un ciclo... No tengas miedo... La Vida cont...: Me imagino que a muchos de ustedes les habrá pasado, más de una vez, que al cerrar un ciclo de su vida, bien porque terminaron de l...

Cierra un ciclo... No tengas miedo... La Vida continúa....



Me imagino que a muchos de ustedes les habrá pasado, más de una vez, que al cerrar un ciclo de su vida, bien porque terminaron de laborar en una empresa, porque terminaron una relación amorosa, porque se fueron de la ciudad donde nacieron o simplemente porque se graduaron de la Universidad, les asaltó de repente una pregunta:

_ ¿ Y ahora qué voy a hacer?.... _

No se asusten, nos ha pasado a todos, en lo personal me ocurrió cuando me gradué en el colegio de toda mi vida y luego en la Universidad... De repente me sentí atemorizada, emprendía una nueva etapa sin saberlo o sin apenas tener conciencia plena de ello, y por segundos sentí temor a lo desconocido, después respiré y sonreí... No sería ni la primera, ni la última vez en la que me tendría que enfrentar al cierre de una etapa y al comienzo de la siguiente... Es algo parecido a subir unas escaleras, que a veces tienen más peldaños de los que pensábamos, antes de llegar al descansillo, y de repente, y podemos relajar nuestras piernas que se han extremado por el esfuerzo. Pero conscientes de que aún nos quedan otros peldaños que subir para llegar a nuestro destino.

Lo desconocido nos infunde temor, es algo que llevamos en nuestros genes, que nos hace ser ¨precavidos¨en todos los sentidos, y más acentuado se presenta si en algún momento hemos salido dolidos de la experiencia, cuando hemos pasado por un trago amargo o una lección dura. Se nos hace cuesta arriba volver a confiar o creer de nuevo en algunas personas, bien porque nos recuerdan a alguien del pasado, o porque las circunstancias parecieran una copia calcada de la que ya hemos superado con anterioridad. Es de humanos sentir ese temor, pero también es de humanos el sobreponernos a ello.

Así como cada mañana amanece y luce el Sol e incluso se cuela entre las cortinas de la habitación, y con su aparición nos dice:

_ Anda ¡levántate!  que tienes un día magnífico, nuevo, a estrenar para tí..._

Así también, nos enfrentamos a los pequeños grandes retos del día. Así sea comenzar a hacer esa limpieza profunda de una habitación, que has postergado hasta la saciedad, pero que el ¨alma¨ te dice, que ya es hora... Pues hay que levantarse, hacer nuestras rutinas y abrir esa habitación de los desastres y emprender lo que se ha postergado...

Generalmente cuando enfrentamos ese momento ¨ante el desorden¨... que para algunos es algo así como un ¨desastre¨ jajajajaj, y que en innumerables veces nos ha hecho abrir la puerta, hacer una mirada en paneo y hemos vuelto a cerrar, porque el ánimo no está en ello ese día... 

Pues hoy, sí, hoy lo enfrentamos y empezamos a separar lo útil, de lo que se puede regalar, de lo que ya no queremos y de lo que puede ser reciclado, por nosotros o por terceros, no importa, pero empezamos a ordenar y desalojar cosas que ocupan lugar, pero que ya no usamos, que no hemos visto en años, y de las cuales ni siquiera nos acordábamos, jajajaj. Son lastres emocionales, que nos quitan energía, sin nosotros tener conciencia de ello.

En lo personal, tener una habitación llena de cajas, convirtiendo un espacio útil en un sitio de los trastos, me pone de los nervios, pero no hay otra, no me puedo deshacer de las cajas de los adornos de navidad, ni del árbol de Navidad, y de otras cosas que guardo porque son recuerdos... Pero reconozco que hay que organizar y lo hago a sabiendas de que muy posiblemente en dos o tres meses, entraré y haré un nuevo levantamiento y depuración de los objetos, buscando siempre el ir retirando de mi vida, aquello que sé que no voy a necesitar. Pero consciente de que aquello que no tiene significado para mí, si puede servir o ser ¨un tesoro¨para otros y les daré salida.

Cuando alguien me pregunta sobre:

- ¿ Qué harán sus hijos con sus cosas cuando ya no estén?._  

 Mi respuesta es: 

_ No te preocupes, ellos sabrán qué hacer..._ 

En lo personal, sé que mi hija no va a apreciar nada de lo que a mi me gusta, porque es muy diferente a mi, gracias a Dios. Sin embargo, como soy un ser de costumbres, entre las carpetas que tengo con documentos personales, debidamente señalizadas, para que no se vuelvan locos al buscar algo, está también una especie de ¨Ultimas Voluntades¨, jajajaj.

Me río, porque conociendo a los personajes, quizás agarren todo y boten cosas sin siquiera leer a ver qué tienen, pero si por casualidad leen las instrucciones, les he dejado una guía para saber qué hacer con determinados objetos, en caso de que al llegar mi hora, no haya yo dispuesto de ellos antes, de alguna manera. En fín, eso es porque soy como soy, qué le vamos a hacer!!! jajajajaj.

En más de una ocasión, más por mi edad, que por otros motivos, jajajajaj,  me he enfrentado al reto de los ¨nuevos comienzos¨, al principio pues como cosa natural, me infundían respeto, pero ahora, soy un poco más descarada y me digo:

_ Vale, estamos de nuevo aquí... ¿Quién dijo miedo?  
Arranco de nuevo, no porque me sea fácil, no, en absoluto, sino porque no tengo otra posibilidad... El pasado ya pasó, el mañana no ha llegado, sólo tengo los próximos minutos u horas del día de Hoy, y a él me enfrento. No porque sea valiente, que sí lo he sido, sino porque tengo una responsabilidad muy grande, para conmigo misma, y no puedo desfallecer. Ya habrá momentos para lamentarme, si eso tuviera que hacer, pero ahora sólo puedo dar la cara, respirar y dar un paso detrás de otro, con entereza, con gallardía, con ilusión ¿ Por qué no?...

¿Quién ha dicho que una mujer a mi edad no pueda tener alguna ilusión, aunque no sea de índole amorosa?...

Antiguamente se creía que después de cierta edad la gente ya no tenía propósitos, ni ilusiones, puede que existan personas así, pero yo no, yo tengo sueños, algunos grandes y desafiantes, lo confieso; otros son muy simples, pero lo importante en realidad es que no me paro, que no dejo de tener sueños, de sonreír, de infundir aplomo, aunque algunos crean que soy fría... No lo soy, sólo que ya no lloro y si lo hago, lo hago en la soledad de mi casa o habitación, donde sólo Princesa es testigo mudo de ese momento en el que me ¨doy permiso¨para desahogar alguna tristeza o frustración. Pero después, respiro profundo, seco mis lágrimas, me lavo la cara, miro a mi espejo y me digo:

_ ¡ Vamos allá! _

Por suerte o por desgracia, no lo sé a ciencia cierta, la Vida continúa, cada día nos presenta una nueva oportunidad, un nuevo reto, no es el simple pasar de las horas, no, cada mañana es en realidad el comienzo de algo nuevo, depende sólo de nosotros el qué y el cómo lo utilizamos. Ahí radica la gran diferencia, entre nosotros y los otros. Entre Tú, ese o aquel.

Vamos amigos a darle la cara a la Vida, a enfrentarnos a nuestros miedos y a decirnos que Sí podemos... Hoy es el principio de un nuevo ciclo de nuestras vidas. Y si tenemos miedo, detengámonos a respirar, a sentir ese aire que llega a nuestros pulmones y que nos trae aliento de Vida y a Vivir!!!!.

Dios nos bendiga amigos lectores, gracias infinitas por seguir mis escritos.

Mireya Pérez

www.youtube.com/watch?v=L0Mc3AR2yOM



lunes, 7 de agosto de 2017

Manantiales de Armonías: Es de buen ciudadano el reclamar nuestros derechos...

Manantiales de Armonías: Es de buen ciudadano el reclamar nuestros derechos...: Una de las bases de convivencia ciudadana, en toda ciudad o comunidad, es el cumplir y seguir las directrices o reglas esta...

Es de buen ciudadano el reclamar nuestros derechos... Pero ¿Cómo?...








Una de las bases de convivencia ciudadana, en toda ciudad o comunidad, es el cumplir y seguir las directrices o reglas establecidas, para poder llevar a cabo el día a día. Dicen que nuestros Derechos ciudadanos comienzan en la observancia de nuestros Deberes. Los unos no pueden existir sin los otros, pues en ese toma y daca reside el mejor de los valores de una sociedad que convive y lucha por ideales tanto democráticos como humanos.

Así que, puestos en este hecho tan simple, les narro a continuación algo que presencié en estos días y que me hizo quizás, ser más consciente del papel que cada uno de nosotros jugamos en esta sociedad en la que vivimos:

Cada día, por la mañana salgo a hacer mis diligencias o mis labores como Asesor Inmobiliario, y para ello tomo la guagua que sale de casa a las 8:45 am. Procuro estar en la parada a eso de las 8:25 para no estar de prisa. Ese día viernes, la guagua pasó a las 8:30 y nos llamó la atención que lo hiciera tan temprano, pero nos montamos y comenzamos el recorrido. Cuando ya habían pasado unos veinte minutos, el chofer recibió una llamada de sus supervisor indicándole que se había adelantado al horario y que debía devolverse a la zona y hacer el recorrido, aunque ya le faltara poco para finalizar el que había empezado media hora atrás.

El chofer se disculpó, nos informó a los pasajeros que debía devolverse a la zona donde habíamos tomado la guagua, a buscar a los pasajeros que, basados en el horario, estaban esperando la misma. Los que no podían permitirse el devolverse, se bajaron en la siguiente parada, los otros, como no teníamos prisa, seguimos en la guagua y llegamos de nuevo a nuestra zona, donde 6 personas esperaban entre molestas y resignadas porque creían haber perdido el transporte que no volvería a pasar hasta las 9 y media y con ello llegar tarde a sus respectivos trabajos.

Me llamó la atención el tono, la forma y el mensaje que nos dejó a todos.

En primer lugar, la persona que llamó a la empresa y reclamó que la guagua se hubiera ido 20 minutos antes de su horario; el supervisor que reclamó con mesura al chofer que ese día se estaba integrando después de las vacaciones, y que por tanto no sabía que el horario se había cambiado, y por sobre todas las cosas, el grado de civilización de la gente, tanto de los que estábamos ya en la guagua, como de los pasajeros que esperaban. Nadie perdió los papeles, reclamaron algo que consideraban justo y recibieron la respuesta que esperaban.

Creo que es un ejemplo de ¨civismo¨bien entendido, nadie usó epítetos ni se rasgó las vestiduras, no hubo una voz más alta que otra, y ambos, tanto el chofer como el reclamante, conversaron en tono cordial y amigable. 

Si así nos comportáramos siempre a la hora de hacer valer nuestros derechos, creo que la vida sería mucho más fácil y sana. Nadie perdió los papeles, quizás algunos llegáramos 20 minutos después de lo esperado, pero nadie se ofendió y tampoco vilipendió al chofer, al final quedó como una anécdota más del día, que nos regaló una mañana de 40º C., un bochorno de calor que no vean!!!!, jajajajaj.

Creo que no me equivoco al poner este ejemplo de vida cotidiana, como ejemplo de las buenas maneras y uso del lenguaje y del poder de convicción, pues aunque el reclamante estaba en su derecho, no por ello atacó ni insultó al chofer, al contrario, se saludaron al final, con cortesía y se despidieron cada uno en paz consigo mismo.

Por ello, hoy he compartido este ejemplo, me llamó la atención, pero creo que es algo saludable y edificante, en estos momentos donde en algunos países, sus gobernantes nos demuestran todo menos educación. Por ello, seamos nosotros, los ciudadanos, los que colaboremos con un ¨granito de mostaza¨ de educación y buen hacer ciudadano.

Dios nos bendiga amigos lectores, que tengan una semana próspera y bendecida, llena de salud y alegría.

Mireya Pérez



viernes, 28 de julio de 2017

Manantiales de Armonías: Mirar sin ver... ¡ Qué extraño!... ¿ No ?...

Manantiales de Armonías: Mirar sin ver... ¡ Qué extraño!... ¿ No ?...: Cuántas veces nos habrán reclamado, con razón, que estamos mirando sin ver... Quizás les parezca algo raro, pero estamos tan ac...

Mirar sin ver... ¡ Qué extraño!... ¿ No ?...



Cuántas veces nos habrán reclamado, con razón, que estamos mirando sin ver... Quizás les parezca algo raro, pero estamos tan acostumbrados al uso de las palabras que ni siquiera nos paramos a sopesar su verdadero significado.

Miramos a la gente pasar a nuestro lado, pero no prestamos atención a los detalles sutiles que entraña  el ver sus rostros, dirigirnos a sus ojos y notar cómo desvían la mirada o como la sostienen mezcla de orgullo, altivez o valentía quizás, no lo sabremos nunca.

Vemos la ciudad, sus calles, pero no nos detenemos a admirar los cambios sutiles y progresivos que abarcan desde el cambio de estación, hasta la calidad de la luz, el color del cielo, si es má o menos brillante esta mañana, o si por el contrario, cosas como la polución, la contaminación o la calima, nos impiden ver el majestuoso cielo azul que nos sirve de límite ante la inmensidad del universo que nos rodea.

Estamos tan acostumbrados a tener todo, que no nos paramos a mirar y observar lo afortunados que somos, por el simple hecho de tener una vista sana. Hay cientos de miles que no saben lo que es...

No sé si les ha pasado alguna vez que han agarrado el coche, se han puesto en marcha y de repente, sin darse cuenta, han hecho un trayecto, por unos segundos quizás, sin que hayan estado atentos al 100% del camino o vía por la que circulan, y por escasos segundos se han pasado la calle o la vía a la que debían acceder y han tenido que seguir hasta un retorno permitido, para ir a donde se habían propuesto inicialmente. A mí me ha pasado algunas veces, y me he preocupado, sobre todo porque pienso que pude haber ocasionado algún accidente por un despiste de mi parte.  Déjenme decirles que creía que eran cosas solo mías, pero en estos días me monté en un taxi, y al conductor le pasó lo mismo, jajajaj. Confieso que me sentí aliviada, jajajaj. Dicen que mal de muchos consuelo de tontos... jajaja, No soy tonta, pero me sentí humana, no un bicho raro, jajajaj.

Quiero amigos lectores que aprovechemos para mirar y para ver con atención los detalles de esa vida que transcurre a nuestro alrededor, que disfrutemos de cada uno de sus matices, de sus aromas, de sus cambios, alegrías y sobre todo de placeres tan sencillos como sentir la brisa que acaricia nuestro rostro, la sonrisa de los niños, los rayos de sol en la piel y si tienen alguien que los ama:de esas miradas dulces y amorosas que a veces duran toda una vida...

Que tengamos todos y cada uno de nosotros, un día realmente bendecidos. Dios nos bendiga.

Mireya Pérez